miércoles, 28 de octubre de 2009

La necesidad de bienestar me lleva a hundirme mas en una conciente ignorancia. Querer refugiarme en los placeres mas superfluos me ha llevado a desentenderme de lo que en algún tiempo fueron mis rieles. Al menos en el tuétano sigo teniendo las mismas motivaciones, pero la complicación de todo me a dejado tan gastado y mi orgullo tan débil que me he convertido en espectro de buena cara. No veo rastro de aquel faro.

 

No lo veía venir, me ha tomado por sorpresa. Por primera vez me siento sin armas, sin columna, sin bicherias. Pero esa coraza sigue como ígnea, y adentro el cáncer comiendo, alimentándose de productividad y defecando lo mediocre. El miedo me arropa y me ciego a la hora de encontrar quien me quite esta manta que me sofoca. Quiero nuevos aires no nuevo comienzo, retomar lo ya dejado sin olvidar las referencias del camino sin brea. Se que esto va a repetirse pero estoy conciente que si salgo ahora de este hueco, del hoyo, jamás me volveré a enlodar de tal manera. El problema es lo al tanto que estoy de mi error, sigo esperando y quien sabe si existes. Por primera vez no me soy suficiente.

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